Hojas de Otoño cayendo en suelo y,
mis presos sentimientos cayendo
en la libertad de mis versos.

Lectores

miércoles, 7 de octubre de 2015

EL EDEN.




Mis delirios me cuentan que hay un mundo donde no existen las reglas;
que todo lo que existe vuela con el viento a un paraíso lejano 
del entendimiento y las palabras;
que la paz es el bálsamo que todos en mi tierra buscan.
El desaliento es tan solo el momento previo a la siguiente respiración.
Todo lo que existe perdura y la poesía es tangible y visible, pura como el agua,
una ley universal de la cual depende todo. 
Hay un lugar donde todo es desconocido pero te calma y
la libertad es tan solo otro componente de su atmósfera.
Hay un mundo donde todo fluye como fluyen las lágrimas y jamás deseas volver tras tus pisadas;
donde gritas y te desequilibras, 
donde danzas y ríes de alegría,
donde llegan cada una de las causas perdidas, 
donde encuentran su razón hasta las ánimas más enloquecidas.
Brota su uiverso de una fuente desconocida y encuentras calor hasta en la cueva más oscura.
Hay un mundo o un páramo donde mis luchas carecen de sentido y mis derrotas son lo unico que me distingue.
Me provoca heridas cuando vuelvo y entre labios humanos cuento lo que anhelo. 
El miedo es positivo y, el dolor soportable y, 
la locura transitoria y, la rabia un colgante. 
Hay un lugar de fuerza infinita que impulsa las olas que nos mueven cada día y,
nos mecemos, o bien a la deriva, o bien contra marea.
Y nos calamos o bien de lluvia o bien de espasmos.
Pliego la arena de esos ecos resecos en mis dedos y,
los dejo escapar al viento, pero no mi viento,
no en mi tierra, no en mi mar, más allá. 

miércoles, 10 de junio de 2015

Desenfreno vertiginoso.

Vuelvo a necesitar expresarme;
sigo echándote de menos.
Sigues en mi mente, me abandonas unas horas y vuelves.
Regresas cuando mi soledad me gana; cuando mi necesidad vuela lejos y se me oprime el Alma y esta, trata locamente de perseguir mis ganas desenfrenadas. Rebeldes, se esconden en las sombras de los vicios, famélicas, buscando una lengua que reanime sus instintos. Otean en el horizonte, esperan encontrar un refugio caliente que les devuelva el aliento, y les permita sentirse libres y llenas por completo. Persiguen esa parte de mi que contigo perdí y si esta muerta, creen en el milagro de hacerla revivir. Saben que sin amor jamas podré salir de esta oscura sensación, y es que, soy una débil muñeca de papel que con sus lágrimas queda a tu merced.

Rasgo - inconscientemente y por costumbre- las lentas horas de la noche y, en acto involuntario, huelo mis dedos incrementándose mis ganas de lamerlos. Es ácido el sabor de la piel y los recuerdos.

A algo he de aferrarme para no caer en la cueva más profunda y lejana de mi garganta.

Hombre, viniste y te hice mi mundo sin saber lo que suponía y,ahora, por jugar con fuego humo queda en mis días. Temo respirar y tragar cenizas cuando es oxígeno lo que mi ser necesita. Ante cada respiración siento cosquillas mas no son de ilusión son de un nuevo miedo al amor.

Tú, quién seas, atrápame estas ganas locas de vivir e impúlsalas fuera de esta galaxia; hazme grande a través del telescopio de tu mirada.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Pensamiento.






La música no piensa, siente.
La voz no decide hablar, pero balbucea.
Mis manos no eligen el teclado ni mis pies los caminos que piso.
Nada, absolutamente nada en mí es libre de mí. 

sábado, 21 de junio de 2014

Caminar o caer o parar

Caminas sobre una cuerda que viene desde el infinito, y llega, más allá del infinito. Parte de la nada, caminas en el todo,  pero quién sabe si el final es el todo, o es la nada y se cierra el ciclo.

Caminas y si, tú eres el que camina y  no yo y más que caminar, equilibras  y a oscuras, en un lugar suspendido en el tiempo donde apenas circula aire y  sólo a veces. Ráfagas, brisas frescas que te hacen balancear peligrosamente u otras de aire caliente que bañan de luz cálida el entorno y hacen que de pronto, la cuerda parezca más ancha y puedas dar pasos más confiados. Golpes de esperanza que sólo de vez en cuando se muestran. Porque mientras y a veces, hablas perdido. Sin saber si volver a la nada, pararte en el punto exacto del todo eternamente -lo cual es inviable, pues la posición estática es difícil de sostener en cuerpos humanos- o seguir hacia delante y arriesgarte. Y eso, sin mirar hacia abajo, que de dar un paso en falso, o de balancearte de más por una ráfaga de aire, el abismo ganaría a estos terminos opuestos. Habría que inventarse un término que explicase la ya no existencia, y tal vez eso sea muerte y eso sea más allá del todo y la nada.

Pero claro eres tú el que transita por este lugar y no yo, porque es más fácil creerlo así y porque es más fácil imaginar que eres tú y no enfrentarme al miedo de creer que el pie que tropezó fue el mío y el grito expresando perdida, sorpresa y pánico, y la cabeza situada en mal ángulo rodeada por un charco rojo rubí, son tuyos y no míos. Porque es más facil creer que eres tu en esa situación y que yo vuelo y yo tengo el control.

martes, 20 de mayo de 2014

Hielo





Vivo en un desierto helado, donde a su paso las lágrimas se van congelando y 
el calor desprendido de cada aliento o suspiro se agota y se dispersa y solo forma el humo previo a la desesperanza, donde las ondas son de baja frecuencia y la voz no viaja y se transmite y como consecuencia queda en muerte muda el llanto.

El dolor es callado tirano que extiende su reino sin armar revuelo, tan solo con paso firme, decisivo, constante.
Nadie cuestiona su mandato, su ley. Ni planta ni animal ni humano.

Parece que lo único que se mueven son mis ojos,
que observan el revoloteo de los copos y como estos se funden en lo que atrás fue caliente arena seca.
La vista cae en la rutina y a veces duerme y otras mira, unas mira y otras duerme,
sin poderse apreciar diferencia entre ambos letargos.





Alejandra Meza

sábado, 26 de abril de 2014

Proyecto de AE. "Do-do-re-do-re"

Al ritmo del lento quemar de la madera en la chimenea trataba de escribir una carta sin destinatario. En aquel  despacho de mesa caoba y de estanterias repletas de libros - quienes eran testigos callados ,de rostro inmutable, de una vida solitaria de arrepentimiento, de  castigo autoimpuesto, de lamento y remordimiento-.
Se inclinaba ante el papel en blanco de tal manera que mecánicamente debía alzar la mano para volver a colocarse las gafas, que iban resbalando por el peso y la gravedad. Palabras que en su muerte habían de pronunciar a falta de que otra persona las pensase si quiera por él..

Era gracioso ver la escena.Tan acogedora y familiar que uno solo se la puede imaginar de esta manera. Un hombre de ojos cansados, mirada perdida oteando en el horizonte por la palabra adecuada. Sin embargo no sabía como empezar la carta. Escribía,arrugaba y tiraba.


Y ahora, narro una vida de arrepentimiento y de huida en el trabajo, entre cuerpos. Ramón recuerda vívidamente cuando decidió ser tanatopractor. Había tenido un amor de juventud que por descuido y desenfreno terminó por acabar bruscamente con su juventud. Y a sus 18 años, tuvo que plantearse abandonar sus sueños. Podría haber sido un cantante prometedor pero todos le decían de sentar la cabeza, de buscar un trabajo para mantener a su futura esposa e hija. Y así lo hizo, emocionado pero también frustrado. Achacaba a la futura criatura el final de sus sueños y cada vez que le invitaban a un concierto y acudia  no podía evitar añorar algo que enrealidad  nunca había tenido, y deshacerse de  la sensación agridulce de no haber saboreado un escenario. Poco a poco se fue convirtiendo en su droga, en su única forma de escapar. Y cada vez que llegaba a casa, ignoraba a su esposa e hija. Le daba el dinero justo a su mujer para la comida mientras el ahorraba cada centavo para poder al fin comprarse una guitarra.

 Siempre acudía a su cuarto de composiciones, cuatro paredes, una mesa destartaleda y dos estanterias completamente vacías. Como cualquier artista, derramaba sus sentimientos. Convertía su frustación en letras que te transportaban a otros mundos, a su mundo. Cada noche  su hija  se quedaba despierta , esperando que su padre se encerrase en su cuarto y poder asi oir aquella "nana" antes de dormir.

 Una vez sus deseos fueron incontenibles, no pudo evitar llamar la puerta de discográficas, acudir a bares ofreciendo sus servicios, conseguir alguna que otra actuación y poco a poco ir creciendo. Irse de viaje. Hacer castings por el mundo.

 Cumplir su sueño era importante y de vez en cuando, hablar con su mujer por teléfono. Y su mujer, si el bien se llamaba Ramón Tejuales Martinez y ella Alicia Ferrandiz Guasp, tuvo que salir adelante sola. Deslomarse para poder mantener a su hija. Y ésta, no podia más que sentir la ausencia de su padre y tratar de que le dedicase la misma atención. Una noche de las que casualmente Ramón estaba en casa después de  una de sus muchas desapariciones, decidió darle una sorpresa. Llevó la guitarra nueva de su padre a su cuarto. Cenando en silencio y con regocijo escribiendo una canción para él. El lápiz cayó. Ella se inclino para cogerlo y perdió el equilibrio. Sonido estrepitoso y guitarra rota.  Ramón gritó, reprochó, dijo de todo.Y se fue.

En la parada de bus su móvil sonaba y sonaba y el no lo cogía. Al segundo día no tuvo más remedio que contestar y al contestar, no tuvo más remedio que volver.

  Cuando le mostraron el cadaver de su hija, sin camuflar apenas los cortes de las muñecas y ni una sola cicatriz, tan solo pudo sentir odio. Odio por si mismo, repugna e impotencia. Lo mismo que cuando vio el cadáver de su mujer a la par, que tras ver a su hija muerta entre sus brazos no pudo otra cosa que hacer lo mismo , pues su razon de vivir se había ido.

Había elegido ser tanatopractor a sus 29 años. Trataba de camuflar la muerte de alguna forma a las familias. Y entro en un pozo de condena y poco cuidado. Le descubrieron una enfermedad terminal de la cual se negó a tratar.  Ahora a sus 67 años, a punto de jubilarse y sabiendo que de morir nadie escribiría unas últimas palabras, las escribía él.Y al final vino la inspiración y aquello que debía ser pronunciado el lecho de su muerte:

"                    

Do-do-re-do-re-mi-fa-sol-sol-mi-sol-sol-la-la-sol-fa-mi-mi-mi-re-mi-fa-si`-do-la-si-do-re-la-si-re-la-do.

Por María Tejuales Ferrandiz.  "






sábado, 19 de abril de 2014

Pensando...




Seguro que todos hemos deseado en algún momento volver  a ser infantes, y si no es asi, en algún momento del futuro probablemente lo desearemos. La cuestión es por qué. Mayoritariamente queremos retroceder en el tiempo porque el presente nos supera de alguna forma, no queremos afrontarlo o no somos capaces de encontrar de manera tan sencilla aquello que nos hacía felices. Pero sinceramente : ¿Cuando entonces eramos niños  los problemas de aquella época no nos superaban? O ¿Es que el llanto desconsolado por no querer dormir solo, ante la oscuridad y acudir a papá y mamá se ha borrado de la memoria? ¿Acaso no aprendimos a solucionar los problemas yendo de la mano del tiempo y de la vida y su pasar?

Es eso, aprendimos. Pero aprendimos con ojos curiosos, con la sorpresa del descubrimiento, con la expectación. Con la capacidad de sonreir sin motivo, solo por sonreir, de tal forma que el sonreir era el rostro habitual con el cual enfrentar al mundo. En el presente por el contrario,  la actual  máscara - que si bien  aún se encuentra en parte expectante- no espera las mismas cosas y tan solo muestra un rostro liso, sin curva en los labios que  deje traslucir la verdad de las emociones. Esta máscara esta predispuesta a sentirse agobiada por buscar soluciones a problemas que aún no existen, a sentir el temor por su posible existencia o a irremediablemente darse cuenta de que no tiene sentido tal vez llevarla puesta pero desconoce u olvidó otra forma de mostrar su rostro al mundo. Porque mientras buscábamos nuestro lugar en este, maquillándonos tratando de tal forma ocultar aquello que no queríamos que el mundo viese, pensando en que seríamos juzgados, no aceptados, vistos como locos, cuestionados, aquello que  perdíamos era la capacidad de saber hablar. Y empezamos a acortar las cosas, a confundir los conceptos y llamar "problema" a una simple "enseñanza" o situación. Como la lección que nos enseñó que el fuego quema o que las rosas tienen espinas, o que a veces vale la pena unos arañazos en la rodilla si eso significa pasar una tarde con amigos jugando sin parar, de risas y pelotas y barro.

Al fin al cabo, la vida es tan solo una. Una sola profesora con tantos alumnos. Con muchas lecciones pero que en verdad no son tantas como creemos, al fin y al cabo lo que ocurre es que nos enseña lo mismo de tantas formas distintas que nos confunde. Creemos que la lección de la rosa, del fuego o de la rodilla no tienen nada que ver con el presente, cuan equivicados y perdidos y repito, confundidos estamos. Las lecciones son correctas lo que sucede es que aprendemos cosas que no se nos enseñan.

Despues de ver la gota de sangre tras haber cogido precipitadamente una rosa sin fijarnos, aprendimos a ser observadores, pero lo confundimos con ser cauto y la cadena de teléfono roto fue malogrando la palabra de forma que  de la ensanza nos quedamos tan solo con la cautela, con el juzgar, con el evitar, con que "no agarres una rosa que pincha" , en vez de observar. Y es muy importante observar todo tipo de situación. De la lección del fuego olvidamos el actuar, ser resolutivos y practicos y de el arañazo de la rodilla, que los sacrificios son actos que uno decide hacer por algo que merece la pena porque darán alegría o recompensa , y no actos impuestos que causan simplemente pena.

Si. Queremos volver a ser niños sabiendo todo eso. Como un alumno de bachillerato desea volver a la primaria porque solo se hacen sumas y restas pero solo porque el ya sabe sumar y restar. Dudo que queramos volver atrás desaprendiendo todo lo aprendido. Que situación tan idílica entonces, sería casi como nacer ya aprendidos. Pero más dificil que retroceder en el tiempo es darse cuenta que de lo que se trata es de ser niños de nuevo pero en el presente.

Alejandra Meza.